Aquellos impecables autores son los que nunca escribieron.
Cuando estamos más ocupados es cuando tenemos más tiempo para divertirnos.
La moda comienza y termina siempre por las dos cosas que más aborrece: la singularidad y la vulgaridad.
Las antipatías violentas son siempre sospechosas y revelan una secreta afinidad.
Los hombres despiertos no tienen más que un mundo, pero los hombres dormidos tienen cada uno su mundo.