Las mujeres no son más que órganos genitales articulados y dotados de la facultad de gastar todo el dinero del hombre.
Lo más triste es que la única cosa que se puede hacer durante ocho horas al día es trabajar.
Lo que se considera ceguera del destino es en realidad propia ceguera.
Para ser grande hace falta un 99 por 100 de talento, un 99 por 100 de disciplina y un 99 por 100 de trabajo.