El que vive enamorado delira, a menudo se lamenta, siempre suspira, y no habla sino de morir.
Nunca se teme bastante al confiar en otro.
Usar de venganza con el más fuerte es locura, con el igual es peligroso, y con el inferior es vileza.
¿Quién puede vanagloriarse de no tener defectos? Examinando los suyos, aprenda cada uno a perdonar los de los demás.