En todas las cosas humanas, cuando se examinan de cerca, se demuestra que no pueden apartarse los obstáculos sin que de ellos surjan otros.
La naturaleza de los hombres soberbios y viles es mostrarse insolentes en la prosperidad y abyectos y humildes en la adversidad.
Las armas se deben reservar para el último lugar, donde y cuando los otros medios no basten.
Los hombres ofenden antes al que aman que al que temen.
Los hombres olvidan más fácilmente la muerte de su padre que la pérdida de su patrimonio.
No puede haber grandes dificultades cuando abunda la buena voluntad.
Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos.
Vale más hacer y arrepentirse, que no hacer y arrepentirse.