El corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer.
El pueblo no es verdaderamente libre mientras que la libertad no esté arraigada en sus costumbres e identificada con ellas.
El sentimiento es un flor delicada, manosearla es marchitarla.
Es más fácil negar las cosas que enterarse de ellas.
Los madrileños se acercan al circo a ver un animal tan bueno como hostigado, que lidia con dos docenas de fieras disfrazadas de hombres.