Aunque la ambición sea en si misma un vicio es, con frecuencia, causa de virtudes.
Bastante riqueza es no desear más.
Esa suave educación que llamamos indulgencia, destruye todo el vigor del alma y del cuerpo.
La ambición es un vicio, pero puede ser madre de la virtud.
La conciencia vale por mil testigos.
Las riquezas están donde están los amigos.
No vivo para comer, sino que como para vivir.
Prefiero renunciar a un amigo que a un dicho.
Van mal los asuntos humanos cuando queda solamente la fe en los asuntos materiales.