A cierta edad, un poco por amor propio, otro poco por picardia, las cosas que más deseamos son las que fingimos no desear.
A veces estamos demasiado dispuestos a creer que el presente es el único estado posible de las cosas.
Aprender a conocer más para amar menos.
El deseo nos fuerza a amar lo que nos hará sufrir.
El enamorado celoso soporta mejor la enfermedad de su amante que su libertad.
El hallazgo afortunado de un buen libro puede cambiar el destino de un alma.
El instinto dicta el deber y la inteligencia da pretextos para eludirlo.
Los celos no son corrientemente más que una inquieta tiranía aplicada a los asuntos del amor.