Considero al ecléctico como un ser altamente perjudicial para el triunfo de toda idea grande.
El individualismo es, en mi modesto sentir, una de las primeras virtudes que deben exigirse al artista creador.
Error funesto es decir que hay que comprender la música para gozar de ella. La música no se hace, ni debe jamás hacerse para que se comprenda, sino para que se sienta.
La música no es sólo el arte más joven, sino tal vez el único cuyo ejercicio, si ha de ser eficaz, exige una completa juventud de espíritu.
Malhaya quien nace yunque en vez de nacer martillo.
Yo creo que no debemos respetar nunca las ideas contratias a las que profesamos. Debemos, sí, respetar a las personas que las sustenten, pero nada más.
¡Cuán preciosa y eficaz es la colaboración involuntaria del enemigo acérrimo para el triunfo de la idea que combate!