Los peores verdugos son los que tienen buen corazón.
Para salir de las dificultades es necesario tener miedo. No hace falta otra arma o virtud. El hombre que no tiene miedo está perdido. Un día u otro caerá.
Para tener a los otros contentos no hay como hacerles explicar historias de valor o de amor y fingir que uno se las cree.