En literatura no hay temas buenos ni temas malos, hay tan sólo temas bien o mal tratados.
Es inconcebible una revolución que no desemboque en la alegría.
Ven a dormir conmigo: no haremos el amor, él nos hará.
¿Hasta cuándo vamos a seguir creyendo que la felicidad no es más que uno de los juegos de la ilusión?