Al ser humano le parece tan extraño existir que las preguntas filosóficas surgen por sí solas.
El ser humano no vive sólo de pan. Necesitamos amor y cuidados, y encontrar una respuesta a quiénes somos y por qué vivimos.
La ociosidad es la madre de todos los vicios.
Lo único que necesitamos para convertirnos en buenos filósofos es la capacidad de asombro.