Conceder el perdón es el más alto grado de vanidad o de miedo.
Cualquier tipo de maldad es el trueno
El anciano es el aristócrata de la vejez.
La tortuga perezosa
Si es un verdadero amigo, no habrá que perdonarle jamás nada.
Soy uno de los pocos mortales que disfruta del matrimonio hasta tal extremo que, de repetir, jamás lo haría por si acaso.
Tremendo contraste entre el crepitar del fuego en su comienzo y la paz de la ceniza.
Un país habrá llegado al máximo de su civismo cuando en él se puedan celebrar los partidos de fútbol sin árbitros.