El precio más alto que puede pagarse por cualquier cosa es pedirla por favor.
En mar calmado todos somos capitanes.
La buena conciencia es blanda almohada.
Las enfermedades son los intereses que se pagan por los placeres.
Quien no sabe el camino del mar, debe elegir el río por compañero.
Un necio puede hacer en una hora más preguntas que las que un sabio puede contestar en siete años.
Una onza de discreción vale por una libra de ingenio.
Ver es creer, pero sentir es estar seguro.