Citas del autor en versión PDF

Dramaturgo francés, nacido en Burdeos y muerto en Lausana (Suiza), tal vez el autor más representativo de su generación. En su teatro se propuso crear una atmósfera poética llena de situaciones libremente imaginadas, por paradójicas o míticas que fueran, y en esta atmósfera se mueven unos personajes de alma desilusionada. El tema único que Anouilh desarrolló, con argumentos y métodos variados, es la oposición irreductible entre la pureza de la juventud intransigente, limpia a pesar de manchas accidentales, y la sociedad hipócrita y corrompida que acepta las componendas más degradantes. La derrota de la pureza, que se niega a adaptarse, es la conclusión inevitable. Su primer éxito lo obtuvo con Le voyageur sans bagages (1937) y desde este momento continuó sin interrupción produciendo sus obras renovadoras de la escena, sobriamente trágicas, íntimamente líricas, como La Sauvage, Eurydice (1942), L´louette (1953). Su Antigone (1942), bajo un disfraz de clasicismo griego, canta el poema de la resistencia a la tiranía en el París ocupado. Otras obras importantes son: Le bal des voleurs (1932), L´invitation au château (1947), La répétition (1950), La valse des toréadors (1951), Thomas Beckett (1959), Cher Antoine (1969), Le directeur de l´Opéra (1972), Le scénario (1976) y La culotte (1978). El propio Anouilh dividió su producción en pièces noires, pièces roses, pièces brillantes y pièces grinçantes. Todas ellas son nostálgicas y pesimistas.
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Comprender, siempre comprender. Yo, no quiero comprender
Es bueno para los hombres creer en las ideas y morir por ellas
Las pequeñeces matan los grandes amores
Las preocupaciones acaban por comerse las unas a las otras, y al cabo de diez años se da uno cuenta de que se sigue viviendo
Morir, morir.. Morir no es nada. Empieza pues por vivir. Es menos curioso, es más largo
No hay que creer exageradamente en la felicidad. Sobre todo cuando se es de buena raza. No se consiguen más que decepciones
Se tiene la edad que se quiere tener, y también la edad del dinero que se tiene
Todas las guerras son santas. Os desafío a que encontréis un beligerante que no crea tener al cielo de su parte
Uno se es fiel a sí mismo, y basta
Yo sólo amo una cosa: hacer bien lo que tengo que hacer