Acepta perderlo todo.
Enamórate de tu existencia.
Escribe para ti mismo, recogido, asombrado.
La sociabilidad es sólo una gran sonrisa y ésta no es más que dientes.
Lo que sientas encontrará por sí solo su estilo.
No pienses con palabras, es mejor que procures ver la imagen.
Procura estar poseído por una ingenua santidad de espíritu.
Sé, como Proust, un fanático del tiempo.
Vive tu memoria y asómbrate.