El honor que se vende, siempre es pagado más caro de lo que vale.
El idioma del corazón es universal: sólo se necesita sensibilidad para entenderle y hablarle.
El mejor gobierno no es aquel que hace más felices a los hombres, sino aquel que hace felices al mayor número de personas.
Una de las principales virtudes sociales es la de tolerar en los demás lo que nos prohibimos a nosotros mismos.