La compasión nunca se derrocha, siempre y cuando se la tenga uno a sí mismo.
Los niños y los animales entienden mejor mi música.
No basta con oír la música
No escribo música moderna, sólo escribo buena música.
No podemos atrasar el reloj ni aminorar nuestra marcha hacia delante y, como ya volamos sin piloto y con instrumentos de control, es incluso demasiado tarde para preguntar dónde vamos.
¡Prisa! Nunca tengo prisa, no tengo tiempo.