El comunismo encuentra gran audiencia allí donde no gobierna.
El poder es el afrodisíaco más fuerte.
En un mundo interdependiente, acreedores y deudores se arruinan mutuamente si se entregan a pruebas de fuerza.
Existe el peligro de que nos veamos tan obsesionados por la táctica que nos haga perder de vista nuestra meta.
La falta de opciones aclara maravillosamente la mente.
Las superpotencias parecen dos ciegos bien armados que se buscan en una habitación, en la que cada uno se siente amenazado por el otro y cada uno piensa que el otro puede ver.
Lo bueno de ser una celebridad es que, cuando la gente se aburre contigo, piensa que la culpa es suya.