A lo largo de la juventud pensamos amar, pero sólo cuando hemos envejecido en compañía de otro conocemos la fuerza del amor.
En la justicia siempre hay peligro
No es la felicidad lo que pedimos al amor, sino el poder de perfeccionarnos interiormente, perfeccionamiento que es la mayor riqueza de esta vida.
Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos.