Citas del autor en versión PDF

Escritor y filósofo italiano, autodidacto. Se interesó pronto por la literatura, colaboró en muchas revistas literarias y filosóficas y fundó dos de ellas: Leonardo (1902) y Lacerba (1913). Fue también codirector de La Voce (1912). Estos periódicos agruparon en su torno a los más brillantes y originales jóvenes radicales en arte, filosofía y política. Iconoclasta y ateo declarado, Papini publicó diversos volúmenes de ensayos críticos en los que destruyó muchas sólidas reputaciones. Acérrimo partidario de William James, cultivó durante muchos años el pragmatismo. Sus numerosos ensayos y poemas y sus libros Il crepuscolo dei filosofi (1906) y la novela autobiográfica Un uomo finito (1912) reflejan su compleja personalidad y su lucha por encontrarse a sí mismo. Dieron además vigoroso impulso a la literatura italiana. Por el 1921 sufrió una crisis psicológica que le alejó de su escepticismo y su cáustico criticismo y prestó a su nueva creación un tono místico y hagiográfico. Sus últimas obras están impregnadas de hondo fervor católico, mezclado de crítica social y literaria. Su Storia di Cristo (1921) obtuvo gran popularidad en el mundo entero. Otras obras -igualmente famosas- son Parole e sangue (1921), Pane e vino (1926), Sant Agostino (1929), Mostra personale (1930), Gog (1931), Dante vivo (1935), Storia della letteratura italiana (1937), Lettere di Celestino VI agli uomini (1947), Vita di Michelangelo (1950), Il diavolo (1953) y Giudizio universal (1957). (1881, Florencia - 1956, id).
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No hay señal más segura de ánimo pequeño que el estar contento de todo.
Quien no ha deseado por lo menos una vez en su vida ser un santo, es, todo lo más, una bestia.
Si es cierto que en cada amigo hay un enemigo potencial, ¿por qué no puede ser que cada enemigo oculte un amigo que espera su hora?.
Todo hombre no vive más que por lo que espera.
Todo hombre paga su grandeza con muchas pequeñeces, su victoria con muchas derrotas, su riqueza con múltiples quiebras.
Todos nos consolamos pensando que este presente no es más que un prefacio de la bella novela del porvenir.
Una salud demasiado espléndida es inquietante, pues su vecina, la enfermedad, está pronto siempre a abatirla.
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