1 2 // Siguiente »
Cualquier persona, por ignorante que sea, está convencida de poseer al menos una de las llaves del cofre de la sabiduría... y quizá esté en lo cierto.
El arte, esa nueva y tiránica religión que se sitúa por encima del bien y del mal, y es indiferente al hombre, al placer, al dolor, a la moral, a la vida y a la muerte.
El derecho, esa creación abstracta de la civilización, de nada serviría si no estuviera soportado, al final de un camino todo lo largo que se quiera, por la fuerza.
El sentido moral es a la acción lo que el dinero a los objetos materiales: su medida universal.
Los hábitos intemperantes o desordenados del genio no hacen al genio.
Los sentimientos en torno al arte son una forma más elaborada de religión. Están destinados a ser la víctima de los embates racionalistas futuros.
No hay intento más patético que el de una generación intentando imponer su forma de entender el mundo a las siguientes.
No puedo creer en Dios, pero sí en los curas.
Pagar por los errores propios es duro, pero pagar por los de los demás es necio.
Perdonar a quien no nos pide perdón puede ser hasta una impertinencia.
1 2 // Siguiente »