Comencé muy alto y me he labrado mi decadencia.
Es imposible hacer una buena película sin una cámara que sea como un ojo en el corazón de un poeta.
Lo peor es cuando has terminado un capítulo y la máquina de escribir no aplaude.
Muchas personas están demasiado educadas para no hablar con la boca llena, pero no se preocupan de hacerlo con la cabeza hueca.
Sólo hay dos emociones en un avión: el aburrimiento y el terror.