El cine es un vehículo de expresión, pero no estoy muy seguro de que sea un arte.
El periodista debe escribir a gran velocidad porque si no corre el riesgo de que, al llegar al último renglón, ya no tenga actualidad el primero.
Hay que intentar que las grandes ideas parezcan pequeñas, superficiales, cotidianas.
Seis, ocho millones de espectadores. Estas son cifras con las que nunca pudo soñar ningún director teatral o novelista y menos aún Esquilo, Sófocles o Eurípides.