La puntualidad es la virtud de los aburridos.
No creo que la amistad entre el hombre y el perro fuera duradera si la carne del perro fuera comestible.
No pienso consentir que me llame mujer en mi propia casa, dijo ella.
Si sólo los políticos y científicos fueran un poco más vagos, ¡cuánto más felices seríamos todos!.