
Libros de Enrique Jardiel Poncela
Citas del autor en versión PDF

Novelista y autor teatral español. Con su primera novela, Amor se escribe sin hache (1929), daría comienzo a una literatura humorística donde la caricatura, la gracia deformante y el absurdo serían las principales características. En esta misma línea escribiría Espérame en Siberia, vida mía (1930), Pero ¿hubo alguna vez once mil vírgenes? (1931) y La tournée de Dios (1932). En el teatro, al que había llevado también ese humor dislocado, supo crear un género de gran comicidad a base de acumular diálogos y situaciones de un malabarismo gratuito, con los que no trataba tanto de seguir un argumento como de intentar un choque jocoso con la realidad y las costumbres estereotipadas. Margarita, Armando y su padre (1931), Usted tiene ojos de mujer fatal (1932) y Angelina o el honor de un brigadier. Un drama en 1880 (1932) son otras tantas parodias grotescas del teatro romántico, así como Los ladrones somos gente honrada (1941), Los habitantes de la casa deshabitada (1942), Eloísa está debajo de un almendro (1943), El sexo débil ha hecho gimnasia (1946) y Los tigres escondidos en la alcoba (1949) fueron las comedias de la posguerra que contribuyeron al clima de intrascendente diversión imperante en el teatro español de la época. (1901 Madrid - 1952 Madrid).
65 citas, página 1 de 7
1 2 3 4 5 6 // ... Siguiente »
Al amor, al baño y a la tumba, se debe ir desnudo.
Basta decir una gran verdad para que todo el mundo se ría pensando que se trata de un rasgo de humorismo.
Cuando el trabajo no constituye una diversión, hay que trabajar lo indecible para divertirse.
El amor es como la salsa mayonesa: cuando se corta , hay que tirarlo y empezar otro nuevo.
El amor es como un hoyo
El amor es como una goma elástica que dos seres mantienen tirantes, sujetándola con los dientes
El amor es un hombre y una mujer que están de acuerdo en un punto y en desacuerdo en todo lo demás.
El amor es una comedia en un acto: el sexual.
El amor, el tabaco, el café y, en general, todos los venenos que no son lo bastante fuertes para matarnos en un instante, se nos convierten en una necesidad diaria.
El arte de hacer reír se basa en exponerle al público, cara a cara, sus propios defectos.