Citas del autor en versión PDF

Escritor español. Estudió filosofía y derecho en Granada y en Madrid. Conoció a Unamuno en 1891 durante unas oposiciones al cuerpo de archiveros, que ganó el filósofo vasco; entre ellos se estableció una intensa relación epistolar. En 1894 obtuvo un cargo diplomático en Amberes; un año más tarde fue trasladado como cónsul a Helsinki, y finalmente a Riga, donde se suicidó arrojándose a las aguas del Dvina, víctima de uno de los accesos de locura que venía sufriendo desde 1896. Ensayista muy personal, ideológicamente se le suele incluir entre los miembros de la generación del 98. Su obra más importante es Idearium español (1899), un intento de interpretación histórica de España y el bosquejo de un análisis sobre las causas de su decadencia. Del resto de su producción, en buena parte editada póstumamente, cabe destacar: Granada la bella (1896), El defensor de Granada (1896-1897), La conquista del reino de Maya por el último conquistador español Pío Cid (1897), Los trabajos del infatigable creador Pío Cid (1898), Cartas finlandesas (1899), Epistolario (1904), el drama en verso El escultor de su alma. Drama místico (1904), Hombres del norte (1905) y El porvenir de España (1905). Sus obras completas fueron publicadas en 1943. (Granada, 1865-Riga, 1898).
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El arte de un príncipe consiste en hacer el bien personalmente y el mal por segunda mano.
El carácter humano es como una balanza: en un platillo está la mesura, y en el otro la audacia. el mesurado tímido y el audaz indiscreto son balanzas con un brazo, trastos inútiles.
El hombre es el más misterioso y el más desconcertante de los objetos descubiertos por la ciencia.
El horizonte está en los ojos y no en la realidad.
Grande es siempre el amor maternal, pero toca en lo sublime cuando se mezcla con la admiración por el hijo amado.
La audacia se adquiere conociendo el mundo, y la discreción conociendo al hombre.
La prosa da una idea pobre. El verso da una idea inexacta.
Las verdades de los hombres tienen que ser como piedras y los cargos que ejercen, como cántaros: pase lo que pase debe romperse el cántaro.
Nuestra fuerza esta en nuestro ideal con nuestra pobreza, no en la riqueza sin ideales.
Para destruir las malas prácticas, la ley es mucho menos útil que los esfuerzos individuales.
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