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Escritor francés. Hizo estudios en el Lycée Condorcet y se matriculó en la Escuela de Lenguas Orientales. En 1923 participó en una expedición arqueológica en Indochina, lo que le permitió tomar contacto con los problemas políticos y nacionales del Extremo Oriente. En 1927 tomó buena nota de los sucesos que llevaron a Chiang Kai-shek a deshacerse de los comunistas en un sangriento golpe luego de haber formado con ellos parte del Kuomintang y del llamado Consejo de los Doce. Este episodio quedaría reflejado en su novela La condition humaine (1933), lo mismo que en Les conquérants (1928) había tomado como escenario narrativo la lucha de los revolucionarios chinos contra el imperialismo británico. Por otra parte, se había comprometido en el combate contra la ascendente marea fascista en Europa, y en 1934 participó en la defensa de Dimitrov a través del Comité Mundial Antifascista. Su libro Le temps du mépris (1935) es asimismo un brillante alegato contra la ciega y absoluta barbarie del nazismo. En 1937 participó en la Guerra Civil española en el bando republicano, al que ayudó en la estructuración de su aviación de combate con un grupo de extranjeros. De su experiencia española es fruto su novela L'espoir (1937), en la que trata de dar respuesta al problema esencial de la libertad.
Al estallar la II Guerra Mundial participó, primero como combatiente, y luego, al ser ocupada Francia por los alemanes, en la resistencia clandestina con el nombre de «coronel Berger». Durante ese período había iniciado un ciclo de novelas que llevaría el título genérico de La lutte contre l'ange, pero el ocupante destruyó el manuscrito, y sólo una parte pudo salvarse y se publicó en 1943, Les noyers d'Altenburg, una nueva meditación sobre la fraternidad humana en lucha contra la muerte y la injusticia. Al terminar la guerra volvió a sus preocupaciones estéticas que dieron lugar a una profusa bibliografía sobre temas de arte: Esquisse d'une psychologie du cinéma (1947), Psychologie de l'art: I. Le musée imaginaire (1947), II. La création artistique (1948), III. La monnaie de l'absolu (1950), Le musée imaginaire de la sculpture mondiale (1952-54) y La métamorphose des dieux (1957).
De 1945 a 1946 colaboró en la cartera de Información con el gobierno del general De Gaulle, y su admiración y afecto a éste aún le llevarían a desempeñar el cargo de ministro de Asuntos Culturales durante otro largo período (1958-69). En 1967 apareció el primer volumen de sus Antimémoires, que continuó en Les chênes qu'on abat (1971), y en 1976, Le miroir des limbes y L'Intemporel.
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El artista se define ahora mediante la ruptura con todo lo que le ha precedido, a través de una lenta y voluntaria conquista de sí mismo.
El carácter consiste ante todo en no dar importancia al ultraje o al abandono de quienes están con nosotros.
En la política es a veces como en la gramática: un error en el que todos incurren finalmente es reconocido como regla.
He aprendido que una vida no vale nada, pero también que nada vale una vida.
La cultura es lo que, en la muerte, continúa siendo la vida.
La juventud es una religión a la que uno siempre acaba convirtiéndose.
La muerte sólo tiene importancia en la medida en que nos hace reflexionar sobre el valor de la vida.
La tradición no se hereda, se conquista.
Si de veras llegásemos a poder comprender, ya no podríamos juzgar.
Todo hombre se parece a su dolor.
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