El adjetivo debe ser la amante del sustantivo y no la mujer legítima. Entre palabras van bien ligámenes pasajeros y no matrimonios eternos. De esto se desprende si un escritor es original.
El odio es la cólera de los débiles.
Los hombres envejecen, pero no maduran.
No tengo ninguna estima por el hombre que a los veinte años no ha sido nacionalista o comunista.
Una sociedad sin jerarquía es una casa sin escalera.
¡Cuánto hay en la biblioteca sobre lo cual podría escribirse «para uso externo», como en los frascos de farmacia!.