El que no es sabio es necio, y entre los necios no hay diferencias.
La felicidad es como los encefalogramas: se trata de exponerse a estar muy bajo para llegar más tarde al pico. El que apueste por la meseta nunca lo consigue.
Las relaciones sexuales son como el dinero: cuando lo tienes te lo gastas, y cuando careces de él, sólo piensas en eso.