Con veinte años todos tienen el rostro que Dios les ha dado
El dolor es para la humanidad un tirano más terrible que la misma muerte.
El humanitarismo consiste en no sacrificar jamás un ser humano a un objetivo.
El ser humano ha aprendido a dominar la naturaleza mucho antes de haber aprendido a dominarse a sí mismo.
Los años arrugan la piel, pero renunciar al entusiasmo arruga el alma.
No hay mayor religión que el servicio a los demás. Trabajar por el bienestar común es el mejor credo.
Según vamos adquiriendo conocimiento, las cosas no se hacen más comprensibles, sino más misteriosas.