El mando y señorío es de aquellos que vencieron la batalla.
La alabanza es el más dulce de los sonidos.
Los ricos que no saben usar sus riquezas son de una pobreza incurable, porque es pobreza de espíritu.
Sólo a fuerza de favores se conquista a los espíritus mezquinos, a los corazones generosos se les gana con el afecto.