En mis dominios nunca se pone el Sol.
Hasta que se haga buena letra, mejor es no escribir, porque el juntar después las letras mejor se aprenderá después, cuando haya quien lo muestre bien.
Igual al Sol.
Recibe lo que es tuyo y da al prójimo lo suyo.
Vísteme despacio que llevo prisa.
Y aun si mi hijo fuera hereje, yo mismo traería la leña para quemarle.