Citas del autor en versión PDF
Filósofo estoico. En Roma fue esclavo de Epafrodito, liberto de Nerón, y siguió las lecciones del estoico Musonio Rufo; una vez emancipado, se dedicó a la filosofía, en especial a la moral. Con otros filósofos hubo de dejar Roma por decreto de Diocleciano (94). A partir de su enseñanza oral, su discípulo Flavio Arriano elaboró el Enquiridión (o Manual) y los Coloquios, audaz proclama de la exigencia de aceptar la necesidad. (Hierápolis, c. 50 -Nicópolis, c. 125).
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La prudencia es el más excelso de todos los bienes.
Lo importante no es lo que se come, sino cómo se come.
Lo que inquieta al hombre no son las cosas, sino las opiniones acerca de las cosas.
Lo que perturba a los hombres no son precisamente las cosas, sino la opinión que de ellas se forman.
Los hombres se fijan a sí mismos su precio, alto o bajo, según les parece, y cada uno vale el precio en que se estima. Valórate como hombre libre o esclavo, que esto no depende más que de ti.
Los placeres raros son los que más nos deleitan.
Nada hay en el mundo a que todo animal se halle más sujeto que su propia utilidad.
No hay que tener miedo de la pobreza ni del destierro, ni de la cárcel, ni de la muerte. De lo que hay que tener miedo es del propio miedo.
No pretendas jamás hacer reír
No son las cosas las que atormentan a los hombres, sino la opinión que se tiene de ellas.
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